Murió la Voz de América Latina MERCEDES SOSA "LA NEGRA"

domingo, 4 de octubre de 2009

Un problema hepático la tuvo en un hospital desde el 18 de septiembre. Sus restos será cremados este lunes

Murió la Voz de América Latina
04/10/2009 - 17:32:33

ARGENTINA
Mercedes Sosa, la Voz de América Latina, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en el mundo cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.

Los restos de la artista que en más de cuatro décadas de trayectoria profesional fue cauce para un repertorio que logró visibilidad y reconocimiento en todo el mundo, serán velados desde el mediodía en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación.

Internada desde el 18 de septiembre en el porteño Sanatorio de la Trinidad, la salud de la enorme intérprete fue empeorando desde el miércoles pasado cuando debió ser alojada en una sala de terapia intensiva en que se la conectó a un respirador artificial y quedó en estado de coma famacológico, informa la agencia Telam.

Nacida el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, Sosa es justamente considerada una de las más grandes voces de la canción popular latinoamericana.

El siguiente es el comunicado oficial difundido por su familia:

En el día de la fecha, en la ciudad de Bs As, Argentina, tenemos que informarles que la señora Mercedes Sosa, la más grande Artista de la Música Popular Latinoamericana, nos ha dejado.

Haydé Mercedes Sosa, nació el día 9 de Julio de 1935 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Con 74 años de edad y una trayectoria de 60 años, Ella transitó diversos países del mundo, compartió escenarios con innumerables y prestigiosos artistas, y dejó además, un enorme legado de grabaciones discográficas.

Su voz llevó siempre un profundo mensaje de compromiso social a través de la música de raíz folklórica, sin prejuicios de sumar otras vertientes y expresiones de calidad musical.

Su talento indiscutible, su honestidad y sus profundas convicciones dejan una enorme herencia para las generaciones futuras. Admirada y respetada en todo el mundo, Mercedes se constituye como un símbolo de nuestro acervo cultural que nos representará por siempre y para siempre.

Sus restos serán velados en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Honorable Congreso de la Nación, Avda. Rivadavia 1864.

Su Familia, allegados y amigos, agradecen profundamente el acompañamiento y el apoyo expresado en estos días, dice el comunicado.



Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1935, afectuosamente conocida también como “La Negra”.
Descendiente de diaguitas y franceses, comenzó su carrera usando un seudónimo: “Gladys Osorio”. En 1950, a los quince años, ganó un concurso musical organizado por una emisora local de radio y la contrataron durante dos meses.
Junto con su primer marido -Manuel Oscar Matus, con quien tuvo un hijo- y Armando Tejada Gómez, fueron intérpretes clave del movimiento de la nueva canción desarrollado a mediados de los años sesenta (que en Argentina se llamó Movimiento del Nuevo Cancionero). Luego de publicar su primer disco en 1962 (La voz de la zafra) que pasó inadvertido, graba un segundo álbum en 1965, Canciones con fundamento, que pasa igualmente inadvertido, pero que en el futuro se volvería el disco exponente del Nuevo Cancionero. Pero fue en ese mismo año de 1965, que Mercedes Sosa alcanzó la consagración popular, cuando Jorge Cafrune la invitó por iniciativa propia a subir a cantar al escenario del Festival de Cosquín, el más importante del país.
Simpatizante de Perón en su juventud, apoyó las causas de izquierda a lo largo de su vida. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, permaneció en el país a pesar de la represión y del hecho de que sus discos fueran prohibidos, hasta que en 1979, en un concierto en La Plata, fue detenida en el propio escenario. Se exilió entonces en París y después en Madrid. Poco antes había muerto su segundo marido.